Aunque a primera vista puede parecer una ligera fiebre, de tan sólo unas décimas, el Mediterráneo está que arde; entre 1948 y 2006 el aumento medio de la temperatura de las aguas superficiales en el litoral español se incrementó entre los 0,12 y los 0,5 grados centígrados. Esta cantidad, en principio insignificante, adquiere otra dimensión si tenemos en cuenta que el agua necesita un largo periodo de tiempo para calentarse o para enfriarse. Lo que implica, en la práctica, que pequeñas elevaciones de temperatura requieren que el mar absorba cantidades ingentes de calor.
El calentamiento del Mediterráneo progresa a un ritmo que duplica la tasa de calentamiento del océano global y diferentes estudios realizados sobre organismos marinos muestran evidencias claras de que este cambio afecta a los ecosistemas marinos y que sus efectos adversos ya han comenzado a apreciarse en hábitats como las praderas de Posidonia oceanica, que muestran síntomas de deterioro asociados a esta perturbación.
"Junto con el Ártico, el Mediterráneo es uno de los lugares más sensibles al calentamiento global, explica Susana Agustí, investigadora del Imedea (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, centro mixto del CSIC y de UIB) y aunque presenta sus propias peculiaridades funciona como un océano en miniatura, en él se reproducen los mismos procesos que operan en los grandes océanos, por lo que es un laboratorio ideal que puede servir de modelo para el estudio de los impactos de este fenómeno a gran escala".
En la naturaleza los fenómenos no están separados en compartimentos estancos, todo está relacionado y cuando algo se altera se pone en marcha una cadena de imprevisibles consecuencias que acaba afectando a la totalidad y, en ocasiones, de una manera que quizás no es la que habíamos imaginado, porque todo cambio conlleva riesgos asociados.
14/9/10
7/9/10
SOLUCIONES
Esto son algunas de las soluciones que podemos llevar a cabo en nuestra vida cotidiana(que aunque a veses son insignificantes, si los hacemos todos constituirian un gran avance para solucionr este problema):
- Cambiar las bombillas tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
- Fijar el termostato a dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
- Usar menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-telefono de baja presion y lavando la ropa con agua fría o tibia.
- Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
- Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
- Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
- Comprar alimentos orgánicos. Los cultivos orgánicos absorben y almacenan mucho mas dióxido de carbono que los cultivos de las granjas "convencionales".
- Evitar comprar productos que vengan en envases pesados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
- Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
- Elegir un automóvil de menor consumo. Al comprar un automóvil nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros por litro de gasolina más que el otro. Es preferible que compre un automóvil híbrido o con biocombustible.
- Usar menos el auto. Prefiera caminar, andar en bicicleta, compartir el automóvil y usar el transporte público. Reduciendo el uso del automóvil en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
- Revisar semanalmente los neumáticos. Inflar correctamente los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en más del 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
- Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
- Cambiar las bombillas tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
- Fijar el termostato a dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
- Usar menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-telefono de baja presion y lavando la ropa con agua fría o tibia.
- Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
- Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
- Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
- Comprar alimentos orgánicos. Los cultivos orgánicos absorben y almacenan mucho mas dióxido de carbono que los cultivos de las granjas "convencionales".
- Evitar comprar productos que vengan en envases pesados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
- Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
- Elegir un automóvil de menor consumo. Al comprar un automóvil nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros por litro de gasolina más que el otro. Es preferible que compre un automóvil híbrido o con biocombustible.
- Usar menos el auto. Prefiera caminar, andar en bicicleta, compartir el automóvil y usar el transporte público. Reduciendo el uso del automóvil en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
- Revisar semanalmente los neumáticos. Inflar correctamente los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en más del 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
- Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
QUE HACE COLOMBIA ANTE EL CALENTAMIENTO GLOBAL?
El calentamiento global es un hecho y en el país los efectos ya son evidentes. Según datos del Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia, la temperatura del aire aumentó entre 0,1 y 0,2 °C por decenio durante la segunda mitad del siglo XX.
La señal más clara es el retroceso de los nevados en el país. En 1974 se disponía de un área de aproximadamente 94 kilómetros cuadrados (km2), en 2003 esta área disminuyó a 55 km2. Cada año, estas zonas pierden entre 2% y 3% de su superficie. En las costas colombianas se ha registrado una tendencia al aumento del nivel medio del mar de tres a cuatro milímetros anuales en el Pacífico y uno o dos milímetros en el Caribe.
La frecuencia de las lluvias también ha aumentado o disminuido en algunas regiones. “Los cambios son progresivos y las consecuencias afectarán a la próxima generación, en unos 60 años. No vamos a ver un aumento brusco de la temperatura o del nivel del mar; sin embargo, los efectos ya son evidentes y por eso grupos de investigación de las universidades y otras instituciones han desarrollado diferentes estudios con resultados que orientan sobre qué hacer en Colombia”, explicó José Daniel Pabón, director del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia e investigador reconocido en el ámbito internacional sobre el tema de cambio climático.
Dichos efectos fueron evaluados de forma preliminar en la Primera Comunicación Nacional de Colombia ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2001, cuya elaboración fue coordinada por el Ideam.
“En estos documentos se presentó un diagnóstico de la situación del país, un inventario de gases efecto invernadero (GEI) que contempla emisiones, fuentes y actividades que pueden ayudar a capturar dióxido de carbono (CO2), que es uno de los gases de mayor preocupación en la agenda, por sus efectos en el calentamiento.
También se presentaron las acciones de mitigación, es decir acciones de reducción en la emisión de GEI y la vulnerabilidad de los diversos sectores ante este fenómeno”, indicó Luz Dary Yépez, coordinadora del Grupo de Cambio Global de la Subdirección de Estudios Ambientales del Ideam.
Autor: Carolina Roatta Acevedo
La señal más clara es el retroceso de los nevados en el país. En 1974 se disponía de un área de aproximadamente 94 kilómetros cuadrados (km2), en 2003 esta área disminuyó a 55 km2. Cada año, estas zonas pierden entre 2% y 3% de su superficie. En las costas colombianas se ha registrado una tendencia al aumento del nivel medio del mar de tres a cuatro milímetros anuales en el Pacífico y uno o dos milímetros en el Caribe.
La frecuencia de las lluvias también ha aumentado o disminuido en algunas regiones. “Los cambios son progresivos y las consecuencias afectarán a la próxima generación, en unos 60 años. No vamos a ver un aumento brusco de la temperatura o del nivel del mar; sin embargo, los efectos ya son evidentes y por eso grupos de investigación de las universidades y otras instituciones han desarrollado diferentes estudios con resultados que orientan sobre qué hacer en Colombia”, explicó José Daniel Pabón, director del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia e investigador reconocido en el ámbito internacional sobre el tema de cambio climático.
Dichos efectos fueron evaluados de forma preliminar en la Primera Comunicación Nacional de Colombia ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2001, cuya elaboración fue coordinada por el Ideam.
“En estos documentos se presentó un diagnóstico de la situación del país, un inventario de gases efecto invernadero (GEI) que contempla emisiones, fuentes y actividades que pueden ayudar a capturar dióxido de carbono (CO2), que es uno de los gases de mayor preocupación en la agenda, por sus efectos en el calentamiento.
También se presentaron las acciones de mitigación, es decir acciones de reducción en la emisión de GEI y la vulnerabilidad de los diversos sectores ante este fenómeno”, indicó Luz Dary Yépez, coordinadora del Grupo de Cambio Global de la Subdirección de Estudios Ambientales del Ideam.
Autor: Carolina Roatta Acevedo
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